En las montañas de Sun Valley, Idaho, Olson Kundig terminó una casa que no enmarca el paisaje: lo habita. El hormigón que cierra un lado y la cubierta que desaparece en otro no son contradicciones; son la respuesta a la misma pregunta sobre cómo se vive en el desierto de altura cuando el entorno es más grande que cualquier ventana.

Hay una frase que Tom Kundig, diseñador principal y cofundador de Olson Kundig, repite con variaciones desde hace décadas: la arquitectura que le interesa no compite con el paisaje, lo introduce en la vida cotidiana. En otros estudios esa declaración quedaría en el plano de la intención; en Olson Kundig se convierte en una decisión de ingeniería.
Sky View, la residencia de 667 m² (7.190 pies cuadrados) recién terminada en Sun Valley, Idaho, es la versión más reciente de esa idea. La casa se asienta en las montañas del desierto de altura con un programa sencillo de enunciar pero exigente de ejecutar: ofrecer una vista de 360 grados sobre las laderas, el arroyo, las montañas y el cielo, sin que el edificio se interponga entre el ocupante y ninguna de esas cuatro cosas. La solución no es un muro de vidrio corrido ni un mirador con terraza: es un edificio que se cierra donde el paisaje lo exige y se abre —hasta el punto de retirar físicamente la cubierta— donde el cielo lo merece.
El proyecto llega con créditos de fotografía de Aaron Leitz y un equipo que incluye, como es costumbre en Kundig, al colaborador histórico Phil Turner, responsable de buena parte de los mecanismos cinéticos que han definido la firma durante tres décadas.


El lugar: un arroyo, una montaña y un cielo que justifican la cubierta retráctil
Sun Valley es un valle del sur de Idaho a más de 1.700 metros de altitud, conocido como destino de esquí en invierno y como refugio de verano por el carácter seco y luminoso de su cielo nocturno. El sitio específico de Sky View combina dos condicionantes que el proyecto toma como argumento central: un arroyo seco, en uno de los lados del terreno, y vistas panorámicas hacia el valle y las cimas en las demás direcciones.
Esas dos condicionantes producen, en términos de diseño, dos decisiones opuestas que conviven en la misma casa. El lado que da al arroyo recibe un cerramiento de hormigón encofrado con tablón —board-formed concrete—, rugoso, masivo, sin aperturas significativas. El resto del perímetro se abre progresivamente: ventanas que enmarcan vistas horizontales en la planta principal, ventanas altas que rozan el horizonte en la sala de estar elevada, y en la cima del edificio, una cubierta que puede desaparecer por completo.
El contraste entre el muro ciego de hormigón y la apertura total del nivel superior no es solo estética; responde a la lógica del desierto de altura: el arroyo seco puede inundarse con lluvias rápidas, el viento llega con fuerza, la nieve cubre el suelo en invierno y el fuego es un riesgo real en los meses secos. El hormigón y el revestimiento de acero que cubre partes de la fachada no son elecciones de imagen: son materiales que, según el estudio, resisten nieve, viento e incendio con un mantenimiento mínimo.


La filosofía del gizmo: por qué Kundig eligió una manivela para abrir el cielo
Para entender por qué la cubierta retráctil de Sky View se opera con una manivela —una rueda mecánica girada a mano— y no con un motor eléctrico, hay que entender una línea de pensamiento que Olson Kundig ha desarrollado durante más de treinta años.
Tom Kundig construyó su reputación como innovador en diseño residencial con componentes funcionales a medida —desde manivelas hasta pedales y engranajes— desarrollados con Phil Turner, el "gizmologist" del estudio, con el propósito de crear elementos táctiles que conecten al usuario con la arquitectura. El caso más citado es la Chicken Point Cabin en Idaho (2002), donde una pared-ventana de 20 por 30 pies se abre con una manivela que incluso un niño puede operar.
Para Kundig, estas máquinas simples comprometen físicamente al cuerpo humano para crear arquitectura dinámica; el cuerpo juega un papel crucial, actuando físicamente sobre la máquina para hacer que los espacios se muevan y se adapten. No es solo ingeniería cinética: es una teoría sobre cómo la arquitectura puede dejar de ser un telón de fondo y convertirse en algo que se experimenta de forma activa, con las manos.
El propio Kundig los describe como dispositivos que en sus proyectos dejan los materiales en su estado natural para que puedan evolucionar y cambiar con la interacción con los diferentes elementos que encontrarán, como el clima, los seres humanos o el simple paso del tiempo.
En Sky View, esa filosofía llega a su expresión más literal: no se trata de abrir una ventana o desplazar una hoja de vidrio, sino de retirar la cubierta de un espacio habitable para que el ocupante quede, en palabras del propio Kundig, "cara a cara con el cielo nocturno del desierto de altura".


La sala de la cubierta retráctil: protección y apertura en el mismo espacio
La sala del nivel superior donde se ubica el mecanismo retráctil tiene unas características espaciales que Kundig describe con precisión: techos bajos, revestimiento íntegramente de madera, ventanas altas —clerestory— que bordean el perímetro. El efecto buscado es el de un espacio contenido, protegido, antes de que la cubierta se retire. La protección no desaparece cuando el techo se abre: las paredes siguen ahí, el perímetro acotado permanece, pero el cielo entra directamente.
Es la misma lógica que Kundig describe como "prospect and refuge" —perspectiva y refugio— a lo largo de todo el edificio: la tensión entre sentirse protegido y tener visión despejada del entorno no se resuelve eligiendo uno de los dos, sino moviéndose entre ambos estados dependiendo de dónde se esté en la casa.

La distribución: vivir elevado para conectar con el horizonte
La organización funcional de Sky View responde directamente al terreno y al paisaje. Las áreas de vida principal —sala de estar, zonas comunes— se ubican en el segundo piso, elevadas sobre el terreno, con paredes de ventanas que mantienen la conexión visual con el valle y las cimas sin que el ocupante tenga que moverse o asomarse a un mirador específico.
Esa elevación del programa principal respecto al suelo tiene una consecuencia espacial que Kundig señala: la casa mantiene una sensación de seguridad —"the sense of security", en sus propias palabras— incluso con grandes aperturas, porque la relación entre el nivel de los ojos y el horizonte es la de quien mira desde una posición levemente superior, no la de quien está al ras del suelo expuesto al entorno.
El movimiento por la casa, según el propio estudio, replica en pequeño el movimiento por el paisaje: se pasa de zonas más cerradas y protegidas a zonas más abiertas y expuestas dependiendo de la actividad y el momento del día, exactamente como ocurriría si se caminara por la ladera exterior del mismo terreno.


La paleta de materiales: duro fuera, táctil dentro
Uno de los aspectos más articulados del proyecto es la relación entre la materialidad exterior y la interior, que el estudio describe explícitamente como "duro y táctil" —"tough and tactile"— en referencia a la combinación de hormigón visto y acero en fachada con enlucido de yeso y madera en suelos y techos interiores.
Esa dualidad no es arbitraria. Los materiales exteriores —hormigón board-formed, revestimiento de acero— se eligieron por su capacidad de resistir las condiciones climáticas extremas del emplazamiento: nieve, viento, riesgo de incendio, variaciones térmicas importantes entre el día y la noche en el desierto de altura. Son materiales que el estudio define como capaces de manejar "la posición expuesta del edificio con un mantenimiento mínimo".
Los materiales interiores cumplen la función opuesta: suavizar la presencia del hormigón y el acero estructural que se ve en el interior —"las paredes de hormigón y la estructura de acero se suavizan con el yeso y los suelos y techos de madera."—, dar calidez táctil a espacios que de otro modo resultarían industriales, y crear el contraste que hace que la transición entre el exterior y el interior sea una experiencia perceptiva, no solo un cambio de temperatura.
Ese contraste —duro fuera, táctil dentro— es también una de las señas de identidad del estudio en proyectos anteriores: la Sawmill en Tehachapi, California, utiliza una paleta simple de hormigón y acero recuperado como respuesta directa al clima del desierto, con paredes de bloque que absorben calor durante el día y lo irradian al interior durante las noches frías.

Productos para recrear este estilo
El lenguaje de Sky View combina rudeza estructural y calidez táctil: hormigón visto, acero, madera natural y mecanismos que se operan con las manos. Estos productos comparten esa misma actitud.
Tableros de madera natural para revestimiento de techos y paredes interiores:
el mismo recurso que Sky View usa para suavizar el interior de hormigón y acero; funciona especialmente bien en espacios con estructura vista →
Herrajes y tiradores de acero forjado o fundición para puertas y cajones:
el lenguaje industrial tactil que Kundig lleva a sus muebles y al detalle constructivo se puede replicar en el detalle del mobiliario doméstico →
Libros de Olson Kundig
la referencia directa para quien quiera entender en profundidad el pensamiento detrás de treinta años de arquitectura cinética y paisajista →
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Análisis crítico del proyecto
Sky View es un proyecto que se entiende bien en fotografía y probablemente se entiende mejor en persona, lo que no siempre ocurre con proyectos cuyo atractivo principal es una imagen. La cubierta retráctil no es un gesto fotográfico —aunque lo sea también—: es un mecanismo que transforma la experiencia del espacio de forma literal cuando se opera, y eso lo sitúa en una categoría distinta a la de la arquitectura de imagen que prolifera en las redes sociales.
La coherencia entre el concepto —habitar el paisaje, no enmarcarlo— y las decisiones técnicas concretas (hormigón donde el arroyo exige resistencia, madera donde el interior exige calidez, cubierta que se retira donde el cielo lo justifica) es uno de los puntos más sólidos del proyecto. No hay decisiones gratuitas visibles; cada material y cada apertura tienen una razón verificable en las propias declaraciones del estudio.
Dicho eso, conviene ser honesto sobre los límites de lo que la cobertura actual del proyecto permite evaluar. Con 667 m² de superficie y una localización en Sun Valley —uno de los destinos de lujo más caros del oeste estadounidense—, Sky View opera en un rango presupuestario que lo sitúa muy lejos de la escala en la que la mayoría de los lectores de arquitectura trabajan o vivirán. Las lecciones son transferibles en términos conceptuales —la relación entre prospect y refuge, la honestidad material, la arquitectura cinética a escala doméstica—, pero la ejecución específica, con ingeniería cinética a cargo de KB Architectural Services, estructura calculada por Maxwell Structural Design Studio e iluminación de Niteo, depende de un nivel de inversión que no debe darse por supuesto al tomar el proyecto como referencia.

Aspectos destacados
• Una cubierta retráctil operada con una manivela a mano conecta el nivel superior de la casa directamente con el cielo nocturno del desierto de altura de Idaho.
• El hormigón board-formed cierra el lado del arroyo —resistencia al viento, la nieve y el fuego— mientras el resto del perímetro se abre con ventanas de gran formato hacia el valle y las cimas.
• Las áreas comunes se elevan al segundo piso para mantener la conexión visual con el horizonte sin ceder la sensación de seguridad que da la altura.
• La paleta interior —enlucido de yeso, suelos y techos de madera— suaviza deliberadamente la presencia del hormigón y el acero estructural visible.
• La manivela no es solo ingeniería: es la continuación de más de treinta años de práctica cinética de Tom Kundig, donde el gesto físico de operar el edificio forma parte de la experiencia de habitarlo.

Ideas aplicables a tu propio espacio
1. Antes de decidir dónde van las ventanas, analiza de dónde llegan las condiciones más adversas del entorno inmediato —sol de tarde, viento dominante, privacidad comprometida— y cierra en esa dirección, aunque parezca contraintuitivo.
2. La dualidad "duro fuera, táctil dentro" es una estrategia de interiorismo aplicable a cualquier escala: un exterior de materiales robustos y un interior de materiales cálidos generan una transición que hace que entrar a un espacio sea una experiencia, no solo un cambio de posición.
3. Si tienes la posibilidad de elevar la zona de estar sobre el nivel del suelo —aunque sean 60 centímetros—, la relación con el horizonte y la percepción de apertura del espacio cambian de forma significativa.
4. Un mecanismo que se opera manualmente —una persiana, una ventana giratoria, un panel corredizo— crea una relación con el espacio que un sistema automático no produce: el gesto físico de transformar el espacio deja una memoria que lo hace más habitable.
5. La madera en techos, más que en suelos, es el recurso más eficiente para suavizar un espacio de materiales duros sin una inversión proporcional al efecto que produce.

Conclusión y Enseñanza para Nuevos Arquitectos:
Sky View deja una enseñanza que Tom Kundig ha formulado de distintas maneras durante décadas y que este proyecto vuelve a demostrar con claridad: la arquitectura que responde al contexto no compite con él, sino que se convierte en el entorno en el que las personas entran y se funden con el paisaje. Para un estudiante o un arquitecto joven, esa frase puede sonar abstracta hasta que se ve ejecutada en un edificio donde cada decisión de material, apertura y mecanismo tiene una razón rastreable en el lugar donde se construyó.
La manivela que abre el techo de Sky View no es la solución; es la consecuencia de haberse hecho la pregunta correcta desde el principio: ¿cómo quiere vivir alguien en un lugar como este? Esa secuencia —pregunta antes que forma— es quizá la lección más transferible del proyecto, independientemente de la escala o el presupuesto con el que se trabaje. La próxima vez que un encargo parezca definido por sus restricciones, vale la pena preguntarse si alguna de esas restricciones —el arroyo, el desierto, el cielo nocturno— no es en realidad la idea que el proyecto estaba buscando.


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Ficha Técnica
Arquitecto: Olson Kundig
Equipo del proyecto: Tom Kundig, Elizabeth Bianchi Conklin, Patricia Flores, Hart Sanders, Gavin Argo, Debbie Kennedy, Hunter Van Bramer, Kinsey Johnson, Phil Turner, Stephen Wong
Contratista general: General Contractor
Arquitecto paisajista: BYLA
Ingeniero estructural: Maxwell Structural Design Studio
Diseñador de iluminación: Niteo
Ingeniería cinética: KB Architectural Services
Envolvente del edificio: RDH Building Sciences
Fabricación de estructura de acero para escaleras: KT Steel Corporation
Lámparas del comedor, lavabo del aseo y mobiliario a medida de la sala multimedia: Argent Fabrication
Mobiliario a medida: Ketchum Kustom Woodworks






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