23/3/17

El polifacético y cosmopolita Hassan Fathy, reconocido por ser poeta, músico, políglota, ingeniero, profesor, dramaturgo e inventor, destacó sobre todo como arquitecto, profesión en la que se le considera un visionario y a la que se entregó tras estudiar en la actual Universidad de El Cairo para dejar un gran legado.





El Doodle de hoy homenajea el legado de Fathy el día en el que habría cumplido 117 cumpleaños. En él se puede observar el proceso de elaboración del adobe tradicional, una mujer plantando arbustos, diversos animales como gansos y vacas, e incluso al propio Hassan Fathy saludando a un miembro de su comunidad.


Durante su carrera profesional como arquitecto, Hassan Fathy tuvo un creciente reconocimiento no solo a nivel local sino también internacionalmente, ya que diseñó más de 160 proyectos independientes, desde modestas viviendas hasta comunidades completas con una amplia gama de servicios como comisarías de policía, parques de bomberos y hospitales, mercados, escuelas, teatros, así como espacios para el culto y el ocio, entre muchos otros.


El trabajo que desarrolló Hassan Fathy como arquitecto fusionó los métodos y materiales tradicionales, probados durante centenares de años, con un análisis de la situación económica de las zonas rurales y el diseño con técnicas modernas. Durante años enseñó a los habitantes locales para que fueran capaces de producir sus propios materiales y construir sus viviendas.

A lo largo de su carrera, Hassan Fathy logró integrar las condiciones climáticas con aspectos de salud pública, los oficios de la población y la recuperación de antiguas y experimentadas técnicas arquitectónicas. Basándose en el estudio del comportamiento termal de los edificios tradicionales, incorporó ladrillos más densos y diseños tradicionales para producir corrientes naturales de circulación de aire para mejorar la temperatura en el interior de las casas.


La contribución de Hassan Fathy a la arquitectura fue enorme por esa visión que tuvo de revalorizar lo tradicional de la mano del rescate que realizó de la identidad de los pueblos. Su ambicioso trabajo Nueva Gourna en Luxor representa una villa diseñada para la belleza y hecha de barro, es una de sus obras más admiradas en todo el mundo. También creó y supervisó los talleres de la Escuela del Ministerio de Educación de Egipto, donde había comenzado a enseñar en 1930, para luego regresar a realizar la sección de arquitectura en 1954.


Fuera de Egipto, defendió las tradicionales soluciones energéticas naturales en los principales proyectos en comunidades de Irak y Pakistán e investigó el programa para las ciudades del futuro en África.

Su libro sobre Gourna Kurna, publicado en edición limitada en 1969, se hizo más influyente cuatro años después con su nuevo título ‘Arquitectura para los pobres’. Participó en la Conferencia Hábitat de las Naciones Unidad en Vancouver en 1976.

En 1980 fue galardonado en el Premio Nobel Alternativo en Arquitectura y Urbanística. A su muerte sin descendientes en 1989, sus sobrinos, conscientes de preservar el patrimonio de su tío, han procurado asegurar que los materiales que transmiten sus ideales y su arte permanezcan disponibles para el beneficio del futuro de su país y del resto del mundo.




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